Aprender a pensar diferente: sesgos cognitivos y procesos mentales
No siempre podemos elegir el primer pensamiento que aparece, pero sí podemos aprender a mirarlo con curiosidad.
Una demora en responder un mensaje y aparece la idea: “Está enojado conmigo”. Un error en el trabajo y surge: “Nunca hago nada bien”. Una noticia confirma algo que ya sospechábamos y pensamos: “Lo sabía”. En esos momentos, la mente interpreta lo que ocurre con rapidez. Esa capacidad nos ayuda a orientarnos, aunque a veces también nos lleve a conclusiones apresuradas.
Pensar diferente no significa obligarnos a ser optimistas ni desconfiar de todo lo que pensamos. Significa hacer una pausa entre lo que sucede y la explicación que construimos: reconocer que nuestra primera interpretación puede ser una posibilidad, pero no necesariamente la única.
La mente selecciona, completa e interpreta
Para desenvolvernos en la vida cotidiana, no analizamos cada estímulo desde cero. Prestamos atención a algunos datos, dejamos otros en segundo plano y usamos experiencias anteriores para anticipar qué podría pasar. En términos generales, podemos hablar de procesos más intuitivos y rápidos, y de otros que requieren más atención y reflexión. Es una manera útil de describir algunas diferencias, aunque la investigación actual advierte que no se trata simplemente de dos sistemas independientes —uno “emocional” y otro “racional”— que se turnan para pensar. [1]
En ese trabajo mental participan la atención, la memoria, las emociones, las expectativas y el contexto. Por eso, dos personas pueden vivir una situación parecida y darle sentidos distintos. También por eso una emoción intensa puede hacer que una interpretación parezca indudable. Sentir miedo, vergüenza o enojo es una experiencia real; la conclusión que aparece junto con esa emoción, en cambio, puede necesitar más información.
¿Qué son los sesgos cognitivos?
Los sesgos cognitivos son tendencias que pueden influir de manera sistemática en cómo atendemos, recordamos y evaluamos la información. No son una falla moral ni una prueba de poca inteligencia. Muchas veces son atajos que simplifican decisiones complejas. El problema aparece cuando los usamos como si fueran una descripción completa de la realidad.
Algunos ejemplos:
• Sesgo de confirmación: damos más atención a la información que coincide con lo que ya creemos y menos a la que podría cuestionarlo.
• Disponibilidad: algo nos parece más frecuente o probable porque recordamos con facilidad un ejemplo reciente o llamativo.
• Anclaje: la primera cifra, impresión o explicación que recibimos influye en las comparaciones posteriores.
• Pensamiento de todo o nada: interpretamos una situación en extremos, como si solo hubiera éxito o fracaso, aceptación o rechazo.
Estos sesgos también pueden entrar en juego al evaluar noticias y afirmaciones. Una revisión publicada en 2024 identificó 39 sesgos que pueden afectar tareas de verificación de información y describió estrategias para reducir su impacto. Eso no significa que exista un método infalible para eliminar los sesgos: invita a revisar cómo llegamos a una conclusión, sobre todo cuando una idea nos resulta demasiado cómoda o evidente. [2]
Una pausa para ampliar la mirada
Cuando una interpretación nos inquieta, podemos probar este ejercicio breve:
• Describir el hecho: ¿qué ocurrió, de manera concreta y observable?
• Identificar la interpretación: ¿qué estoy suponiendo o anticipando?
• Revisar la evidencia: ¿qué datos apoyan esa conclusión y cuáles no encajan con ella?
• Abrir alternativas: ¿qué otras explicaciones razonables podrían existir?
• Elegir un próximo paso: ¿qué acción pequeña y útil puedo tomar con la información que tengo?
Por ejemplo, si alguien no respondió un mensaje, el hecho es que todavía no contestó. “Ya no le importo” es una interpretación posible, pero no la única: quizá está ocupado, no vio el mensaje o necesita responder más tarde. Preguntarnos por la evidencia no invalida lo que sentimos; nos permite evitar que una suposición se convierta automáticamente en certeza.
Registrar una situación, el pensamiento que apareció, la emoción asociada y la evidencia disponible es una práctica utilizada en recursos de terapia cognitivo-conductual para examinar pensamientos y considerar otras lecturas. No se trata de reemplazar cada pensamiento difícil por uno positivo, sino de buscar una interpretación más equilibrada y ajustada a los datos. [3]
Pensar diferente es practicar la flexibilidad
Cambiar una forma de pensar no sucede por decreto. A veces una interpretación se repite porque está ligada a experiencias anteriores, hábitos o temores. Podemos empezar por notar frases como “siempre”, “nunca”, “seguro” o “no hay otra explicación”. No son necesariamente falsas, pero pueden ser señales para mirar con un poco más de detalle.
También podemos preguntarnos: “¿Qué le diría a alguien que quiero si estuviera pensando esto?”, “¿Qué información todavía me falta?” o “¿Hay una explicación que no estoy considerando?”. Estas preguntas no garantizan una respuesta inmediata. Su valor está en crear espacio para pensar y decidir, en lugar de reaccionar como si la primera idea fuera un hecho.
Aprender a pensar diferente no significa dudar de todo ni buscar una versión perfecta de la realidad. Significa reconocer que nuestra mente interpreta, y que esas interpretaciones pueden revisarse. A veces, una pausa alcanza para encontrar una posibilidad nueva; otras veces, necesitamos conversar, observar qué sucede o pedir ayuda. La curiosidad puede ser el comienzo de una mirada más amplia.
Referencias
• Augusto, R. (2024). “Two Kinds of Process or Two Kinds of Processing? Disambiguating Dual-Process Theories”. Review of Philosophy and Psychology, 15, 277–298. https://doi.org/10.1007/s13164-023-00673-1
• Soprano, M., Roitero, K., La Barbera, D., Ceolin, D., Spina, D., Demartini, G. y Mizzaro, S. (2024). “Cognitive Biases in Fact-Checking and Their Countermeasures: A Review”. Information Processing & Management, 61(3), 103672. https://doi.org/10.1016/j.ipm.2024.103672
• National Health Service. “Thought record: CBT exercise”. https://www.nhs.uk/every-mind-matters/mental-wellbeing-tips/self-help-cbt-techniques/thought-record/
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Escrito por Federico Toledo




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